6/3/18

GANADERIA AL REVES?


GANADERIA AL REVES ?.

La Republica Dominicana es un país tropical, que se caracteriza por mucho calor y humedad en la mayor parte de su territorio, pero hay una tendencia entre una parte importante de los ganaderos a introducir genética bovina importada de países fríos, entendiendo que el comportamiento y la producción  de esos animales se puede extrapolar exitosamente.  Esto trae como consecuencia que esos animales  vivan estresados, porque no resisten la temperatura y la humedad imperantes en el país, lo que les impide expresar su potencial productivo, en carne o en leche, con el agravante de que su vida útil es muy corta. Aunque es preciso aclarar que hay algunas zonas que por su altura, o por estar en lugares secos con humedad relativa baja, tienen mejores condiciones para criar ganado europeo con relativo éxito, tal es el caso de SAJOMA, MONCION, JARABACOA (500 msnm), POLO y CONSTANZA (1200 msnm), y en SABANETA, que aunque está  por debajo de 150 msnm, tiene humedad relativa más baja que la media del país. El límite del ITH para que un animal se sienta confortable es 78 (franja amarilla de la gráfica), por encima de ese valor entra en estrés.
La temperatura disminuye 0.5 grados centígrados por cada 100 metros de altura, por eso en los lugares mas altos es mas viable para el ganado europeo, aunque mas que la temperatura el mayor inconveniente es la humedad relativa, ya que con humedad relativa alta la sensación térmica es mayor y hace que los animales entren en estrés.



       Indice Térmico y Humedad (ITH).
De ningún modo esto quiere decir que no se introduzca genética de países con clima mas favorable para el ganado que el nuestro, pero si hay que saberlo hacer. Debemos iniciar con ganado rustico y adaptado (razas cebuinas, criollo, Romana Red, o con Senepol), y luego hacer los cruzamientos de lugar hasta donde el clima y el terreno lo permitan.

El orden lógico para establecer  una ganadería sustentable y rentable en  el tiempo  debe iniciar conociendo las cualidades del terreno y el tipo de clima. Debemos conocer la topografía, calidad y tipo de suelo, régimen pluviométrico, variación de temperatura a lo largo del año, disponibilidad de fuentes de agua, etc.  La calidad de suelo se determina enviando muestras de terreno a un laboratorio de suelos, donde podemos obtener informaciones tales como Ph, minerales disponibles y faltantes, materia orgánica, y su composición desde el punto de vista físico.

Luego de tener toda esa información, el próximo paso es determinar cuáles variedades de pastos tienen el potencial de adaptarse mejor a las condiciones de nuestro terreno, sin tener que hacer enmiendas para que prosperen, porque de ser necesario aumentarían los costos y el negocio pudiera no ser rentable.

El siguiente punto es elegir la(s) raza(s) de ganado que mejor se adapta(n) a las condiciones climáticas, y de pastos y forrajes disponibles, de acuerdo al tipo de explotación que nos interese, o sea, leche, doble propósito, o carne.


Toro
criollo Dominicano (CIMPA)
“Primero hay que cultivar el pasto que se adapta al suelo, y luego seleccionar las vacas que se adapten al pasto”
Muchos de los ganaderos dominicanos no han logrado entender estos conceptos y comienzan al revés, es normal que elijan primero el tipo de ganado que le gusta, siembran el tipo de pasto que le parece mejor, sin tomar en cuenta la calidad del suelo, el régimen pluviométrico, la temperatura y humedad disponibles, por lo que muchas iniciativas ganaderas terminan arruinadas por falta de rentabilidad.
Por ejemplo, si lo que tenemos es un terreno acido, con clima cálido y húmedo, las variedades de pasto que más prosperan son las brachiarias, que se caracterizan por tener bajos niveles de proteína y energía. Lo más sensato es elegir razas de ganado rusticas y adaptadas (aunque menos productivas), debido a que estos pueden producir moderadamente sin más requerimientos de los que le puede dar ese pasto.  En cambio, si insistimos en tener animales de alto rendimiento en ese tipo de ambiente, tendremos que suplementar con grandes cantidades de alimentos que no producimos en la finca, y el costo de operación y mantenimiento se eleva mucho hasta llegar a la insostenibilidad financiera.


                                Ganado mestizo pastando (Hacienda El Mamey).

Otro aspecto que debemos mejorar es no seleccionar genética pura y simplemente por los índices de producción que aparecen en los catálogos, la selección debe ir mas allá, debemos saber bajo qué ambiente y bajo que manejo se lograron esos datos.  A nosotros nos conviene seleccionar animales eficientes al pasto, ya que este es el alimento mas barato y que nosotros podemos producir en la finca. Debemos entender que la vaca que mas produce necesariamente no es la mas rentable ni la que nos conviene.
Luego de haber hecho lo correcto en la selección del pasto y del tipo de ganado, el siguiente desafío es manejar correctamente el pasto,  los animales y su sanidad.

Becerro mestizo Senapol en Sistema Silvopastoril.
Lo más importante es lo que sobra al final del mes (o del año), luego de descontar los gastos a los ingresos recibidos. “El producir mucha leche o carne sin rentabilidad es vanidad, pero el producir volúmenes moderados y sostenibles con rentabilidad es sensatez”.
Afortunadamente hay muchos jóvenes que se están iniciando en la ganadería con buen pie, con buena información, sin tener que vivir las malas experiencias que hemos pasado una gran parte de los productores

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