domingo, 10 de agosto de 2014

Polimorfismo en caseína y la calidad de la leche en ganados criollos lecheros

Por su gran interés, procedo a publicar este articulo encontrado en internet, de la autoria del investigador Jorge de Alba, que trata sobre el ganado lechero criollo latinoamericano.

Polimorfismo en caseína y la calidad de la leche
en ganados criollos lecheros

Jorge de Alba

Asociación Mexicana de Producción Animal, A.C. Apartado postal 108, San Rafael, Veracruz, México

Introducción

La organización de las razas Criollas de América se inició en Colombia pero
las estirpes han existido por esfuerzo de criadores, en parte, anónimos, que hicieron
ganadería constructiva desde el siglo pasado. Por enfatizar este resumen la calidad
de la leche nos circunscribimos a las razas Criollas Lecheras del Trópico. En
Centroamérica se descubre la presencia de grupos seleccionados de Criollo Lechero
Tropical a partir de la llegada de vacas de Rivas (Nicaragua) al entonces naciente
Instituto de Turrialba y el descubrimiento de un criador muy sobresaliente, Don
Joaquín Reyna (también de Rivas), pionero y genetista intuitivo quien nos honró
con su amistad y buen juicio. Así se forma el hato Criollo Lechero de Turrialba.
Las primeras vacas llegaron a Turrialba del Asilo López Carazo en 1947. La reunión
de vacas de Rivas y con la participación activa y estímulo de Don Joaquín Reyna
ocurre en 1951. Esos hechos han sido resumidos en un Boletín de Turrialba (De
Alba, 1985). En Colombia las publicaciones son múltiples y no debe dejarse sin
mención las que llevan la firma de Emigdio Pinzón (Pinzón, 1984). Las estirpes
lecheras de Carrasquero dentro del territorio venezolano eran conocidas por
algunos zootecnistas desde 1955. En ese año aparece un libro llamado “La Industria
Ganadera de Venezuela”, en mimeógrafo y en la calidad de borrador preliminar,
que incluía toda la información reunida por el Consejo de Bienestar Rural bajo la
dirección de M. Heilman y con los informes de un viaje de estudio hecho por
Frank W. Morrison, Jorge de Alba, Edgardo Mondolfi y Héctor de Armas. La
organización editorial era de Miguel Almiñana. En ese trabajo se insistía sobre la
urgencia de reunir un hato Criollo Lechero por parte del MAC, en sus instalaciones
de Maracay. Si me permiten la anécdota, quiero repetirla, ya que quedan pocos
sobrevivientes de esa época. La parte de recomendaciones genéticas, que estaba a
mi cargo, sorprendió a algunos de los coautores por la explícita y detallada
descripción de como reunir un hato absolutamente Criollo de la región de
Carrasquero, y excluyendo por varios años cualquier intento de cruzamientos,
hasta cimentar las bases genealógicas del hato puro. La insistencia era de su
servidor, y fue necesario recurrir, al gran clarividente de la aplicabilidad de la
genética a la ganadería Jay L. Lush para que no alteraran esas recomendaciones.

 De ahí nació el Hato Criollo Lechero del MAC, brillantemente administrado por Carlos
Eduardo Ríos. Posteriormente se traslada al propio Carrasquero, y buena parte de
esa historia se ha resumido, tomando datos experimentales que eran numerosos
(Abreu et al., 1977) . Este Hato de “El Laral” obtuvo una leve influencia del Hato de
Don Joaquín Reyna que se hizo a insistencia de Francisco Morillo, obedeciendo las
palabras de Jay L. Lush: “....... si vais a realizar un trabajo de selección productiva
empiecen con una base genética amplia y den oportunidad a que se exprese la
variabilidad máxima de las estirpes que reúnan inicialmente.”

El Hato Criollo Lechero de México se forma en 1966 con muy pocos elementos
autóctonos, casi desaparecidos, y una importación de 18 vacas de la viuda de Don
Joaquín Reyna y de dos toros obsequiados por Turrialba a la Asociación Mexicana
de Producción Animal. El hato ha progresado y con orgullo puedo declarar que
tiene 30 años de mantener sus libros genealógicos en orden, de ser partícipe de
publicaciones que llevan con honra la firma de un gran genetista y amigo, por
desgracia también desaparecido: Brian W. Kennedy (De Alba y Kennedy, 1994).
En Santiago de los Caballeros, República Dominicana con ayuda del entonces
representante de la F.A.O, Dr. Ronald Peterson se reúne en 1971 un hato de Criollo
Lechero en el C.I.M.P.A. y el primer semen utilizado fue obtenido de Turrialba,
esperamos que actualmente siga siendo un productor de toros puros.

La calidad de la leche en el criollo lechero

Desde el inicio de la selección del hato Criollo Lechero, en Turrialba se intentó
llevar registros de componentes de la leche. Ello no ha sido cumplido con la
religiosidad y constancia que se requiere para llegar a cosechar frutos genéticos.
NO DEBEMOS OLVIDAR QUE ESTAMOS OPERANDO EN UN TERCER
MUNDO, MUY PRIMITIVO en el cual la reunión de datos de grandes poblaciones,
en el caso de leche es aún más difícil, que lo que se puede lograr en ganado de
carne como lo ha hecho con tanto éxito Dieter Plasse, el más sobresaliente
investigador entre los ex-presidentes de ALPA.

En el trabajo de Turrialba (hato ahora desaparecido), logramos averiguar
que en la fundación del hato, los tenores más altos de grasa eran los de las vacas
de Don Joaquín Reyna, con 4.78. En el hato ya establecido y entre los años de 1954
y 1963 el Hato Criollo Lechero alcanzó 5.02% y superaba al testigo Jersey que dio
4.83%. En proteína el hato inicial rendía 3.59% cuando las Jersey promediaban
3.32%, pero sospechamos que en los años posteriores había una tendencia a reducir
levemente esos parámetros. Con esa calidad de su leche, nosotros los presuntos
hombre de ciencia ¿estaríamos dejando perder una de sus virtudes? también en
una ocasión Doña Socorro viuda de Reyna me dijo preocupada “ Yo noto la
fortaleza, el cuerpo de la leche de mis vacas han disminuido desde que falleció
Joaquín”. Y yo le aconsejaba sobre la selección de sus toros!.

En República Dominicana con ayuda de un analizador electrónico de la Nestlé
encontramos en el hato del CIMPA en 1993 un promedio de sólidos totales de 13.22%
y cuatro vacas que sobrepasaban 14%.

En el hato de México localizado a 60 km del pavimento y sin electricidad (y sin
dinero) nuestros sueños de llevar registros acumulativos del contenido de sólidos
totales en las vacas individuales, nunca se volvieron realidad. Pero en observaciones
empíricas seguimos acumulando detalles de gran interés. En México existe una
industria de fabricar un postre de leche cuajada, denominada chongos. Cuando lo
hicimos de leche de criollo el rendimiento del producto era mayor que cuando lo
hicimos con otras leches de mezcolanza de razas. Por el contrario, la leche del
Criollo Lechero era buscada por la industria del yoghurt y estaba dispuesta a pagarla
mejor que las de otros ganados.

Todo esto sin tener poder de selección por carecer de medidas exactas de los
componentes de la leche en vacas individuales. Hicimos los “chongos” con leche
de vacas individuales y notamos que había diferencias hasta de 20% entre la mejor
y la peor vaca en esas pruebas.

Aparece en escena la selección mediante el polimorfismo de las
proteínas de la leche.

En nuestro hato de México, que intentaba ser centro educativo, manteníamos
una biblioteca especializada en forrajes y ganadería tropical. Ahí leíamos con
asombro una competente revisión de literatura sobre el tema de proteínas de la
leche (Woodward, 1982). Repito que lo leí con asombro porque era un tema tan
pertinente a la valoración del Criollo Lechero al que había dedicado toda mi vida,
y yo era ignorante de un mundo total de conocimientos sobre la calidad de la
leche que avanzaba a pasos de gigante, y nuestro esfuerzo ocupado en múltiples
problemas del campo había vivido ajeno a esos conocimientos que nos deberían
de interesar y motivar profundamente. Al regresar después de la debacle de
Turrialba y tomar de nuevo las riendas del Hato Criollo Lechero en México me
dedico al tema recordando algunas de las cosas de la revision de Woodward, tales
como: “ De las tres caseínas de la leche de mamíferos, la Kappa caseína es la única
que contiene ácidos siálico, y es la protectora (sic) del coágulo de la leche; al
centrifugar el precipitado la Kappa caseína está ausente del primer
exhudado”...”Los genes que determinan las principales diferencias entre caseínas
deben ser alelomorfos y todos en el mismo cromosoma (el número seis), se
transmiten como factores mendelianos simples, pero sin aparentes dominancias
de la variante B sobre la variante A. Las cualidades de la leche con la variante B
son deseables porque determinan mayor rendimiento en el queso al actuar sobre
la rapidez de la acción de la rennina, etc ..... etc. .... etc. “.

Establezco contacto con uno de los autores mas activos de este campo que me
empezó a fascinar en mi vejez, el Dr. Medrano de origen guatemalteco, en Davis,
California, y me envía una copia de unas investigaciones hechas en Holanda
(Bovenhuis, 1992).

Descubro con gusto que Buvenhuis, había realizado una tesis doctoral sobre
el tema y en la introducción agradece la ayuda y las consultas que hizo a Brian W.
Kennedy, mi más cercano mentor en análisis genéticos de nuestros hatos Criollos
Lecheros. En ese trabajo se afirma que la variante B de la Kappa caseína tiene
influencia directa sobre el porcentaje de proteína de la leche producida, y no
ligado a los porcentajes de grasa que se heredan por variantes de un polimorfismo
de otros genes. También se entrevé en el análisis simultáneo de otras de las caseínas
que la Kappa caseína actúa con interacción de genes que rigen sobre las otras
caseínas.

Corro a hacer quesos de leche individual de nuestras vacas con escurrido de
1 hora y descubrimos inmediatamente que unas vacas son muy superiores a las
otras. En el primer intento con doce vacas aparece un rendimiento, en cuajo
escurrido de 21% aunque con tiempos de coagulación igual, en la peor vaca. En la
Universidad Nacional Autónoma de México establecemos contacto con el Dr.
Dagelis Alonso que está activo en la determinación de marcadores en el DNA de
animales domésticos a partir de muestras de sangre y nos dice que nuestra mejor
vaca posee la variante B de la K-Cn en doble dosis, es decir que heredó el mismo gen
KCnB de su padre y su madre y la peor vaca tiene la fórmula A.A. Definitivamente
la calidad de la leche de las vacas Criollas lecheras está sujeta a una dirección de
aplicabilidad de la genética sumamente competente en conservar, multiplicar y
seleccionar en favor de calidad de la leche, sin esperar ni la lactancia completa ni
que se prueben las hijas de un toro por los métodos tradicionales.

A la fecha hemos congelado semen de cuatro toros AB y descubierto en un
hato cooperador (Agustín Acosta) un toro BB y ese semen se distribuye en México.

El punto culminante de esta historia es encontrar en 1996 catálogos de toros
suizos (de Suiza), dicen que todos sus toros son sometidos a la determinación de
Kappa caseína y son BB, AB o AA en K Cn. Esto revoluciona nuestras ideas sobre
cruzamientos. El temor de perder cualidades en animales mestizos con otras razas
se desvanece si sabemos comprar semen. Este es oficio de genetistas y difícil que
lo dominen los ganaderos, pero intentamos explicárselos. De esta manera adquiere
bases muchos mas sólidas la idea de mantener siempre un hato criollo seleccionado
para calidad de leche y recurrir a un sistema de hibridación perpetua; así obtener
beneficios perdurables mas allá del F1 si cuando volvemos a toro bien seleccionado
pero no adaptado al trópico, sabemos escoger el semen por su productividad
lechera y además lo escogemos como portador de la doble dósis de la variante B
de la Kappa caseína. Con el Criollo y conservando vigor híbrido a perpetuidad, la
adaptabilidad al trópico y la longevidad se pueden explotar a largo plazo siempre
que en la recurrencia al semen europeo se cambie a otra raza diferente a las del
cruzamiento original.


Literatura citada
Abreu, O., S. Labbe y N. L. Perozo, 1977. El ganado Criollo venezolano puro y mestizado
en la producción de leche y carne. FONAIAP. Maracaibo, Venezuela. Boletín Técnico
No. 1.

Bovenhuis, H. 1992. The Relevance of milk protein Polymorphisms for dairy catle breeding,
Wageningen, Países Bajos. 139 pp.

De Alba, J. 1985. El Criollo lechero en Turrialba, Boletín Técnico No 15, CATIE.

De Alba, J. y B. W. Kennnedy, 1994. Genetic parameters of pubrebred and crossbred milking
Criollos in tropical México. Anim. Prod. 58:159 65.

Pinzón Martínez, E. 1984. Historia de la ganadería bovina colombiana. Banco Ganadero ,
vol. 4 No. 1. Bogotá, Colombia.

Woodward, J. D. R. 1982, The chemistry of mammalian caseins: A review. Dairy Science
Abstracts 38:137 - 150.

GANADO CRIOLLO DOMINICANO.

Un poco de Historia.

El Ganado Criollo Dominicano tiene una larga historia, los primeros ejemplares llegaron a la isla La Española en el segundo viaje de Cristóbal Colon al nuevo mundo, en el año 1493, o sea, hace ya más de 520 años.

Desde nuestra isla (hoy República Dominicana y Haití), se expandió el ganado traído por los conquistadores hacia las demás islas del caribe (Jamaica, Puerto Rico y Cuba) y a territorio continental, entrando por el puerto de Santa Marta (Colombia). O sea, desde lo que es hoy República Dominicana y Haití, fue que se distribuyó el ganado (bovino, equino y porcino) que dio origen a la ganadería en toda américa.

Fueron introducidas varias razas de ganado bovino europeo, y por adaptación y posteriores cruces, se formaron diferentes grupos raciales con características distintas, de acuerdo a su capacidad de adaptación a los variados pisos térmicos existentes en américa. Por eso en américa existe más de una decena de razas criollas, unas adaptadas al clima cálido, otras a clima intermedio y otras al clima templado.


Nuestro ganado Criollo Dominicano.

En su larga historia, el ganado criollo dominicano ha pasado por diferentes etapas. Desde su introducción en el año 1493, fue la raza predominante hasta la primera mitad del siglo XX, luego con la introducción de las razas cebuinas se comenzaron a realizar cruzamiento entre ellas (criollo + cebú), dando origen a animales de gran desarrollo y adaptación.

La belleza y funcionalidad de estos animales confundieron a los criadores, entendían que  la fortaleza de estos animales (hijos de criollo y cebú) se debía exclusivamente al aporte las razas de origen cebú, cuando en realidad se debía al vigor híbrido que se genera por el cruzamiento de dos razas genéricamente diferentes.

En lo adelante se siguieron los cruzamientos con animales cebuinos hasta prácticamente hacer desaparecer la raza criolla dominicana. Ya los ganaderos no se veían tan animados como al principio, debido a que el vigor híbrido fue desapareciendo paulatinamente.

Posteriormente se introdujeron al país otras razas europeas de vocación lechera, que son más productivas, pero muy poco adaptadas al clima cálido y húmedo, que caracteriza la mayor parte de nuestra isla, por tal razón estas vacas nunca produjeron los volúmenes de leche que producían en sus países de origen. Esto trajo como consecuencia la quiebra de muchos productores de leche en todo el país.

En la segunda mitad del siglo XX, ya los animales mestizos en la República Dominicana eran producto del cruzamiento entre ganado cebú con razas lecheras europeas (Holstein, Jersey, Pardo Suizo, etc), dejando en el olvido colectivo al ganado criollo, después de su total predominio por más de 400 años.


Rescate del ganado criollo dominicano.

Al inicio de la segunda mitad del siglo XX se inicia un movimiento en toda américa tropical para el rescate del ganado criollo, donde Colombia toma la mejor partida. También en Nicaragua había un criador de ganado lechero criollo, llamado Joaquín Reina, que jugó un papel estelar en la reorganización del ganado criollo lechero latinoamericano, por la excelente calidad de sus vacas.

Con el auspicio de la FAO y la ayuda directa del genetista mexicano Jorge de Alba, en el CIMPA  (Santiago de los Caballeros), se inicia en la República Dominicana la recolección de ganado criollo en el año 1976, basado en características fenotípicas. Participo en esta selección, junto al Dr. De Alba, el amigo Emilio Olivo Ponce De León, quien posteriormente fue designado Director General de Ganadería.

Al ganado recolectado se le realizo pruebas genéticas para verificar el grado de pureza, descalificando aquellos que no reunían los méritos necesarios para considerarse criollo.

Nuestro ganado criollo es de vocación lechera, al igual que el centroamericano, el de Venezuela, México y Colombia, lo que ha permitido intercambiar material genético entre estos países, siempre y cuando estén libre de enfermedades contagiosas como la fiebre aftosa. Recientemente se llevó semen de nuestro ganado lechero dominicano hacia México.

Actualmente en el CIMPA hay una población de ganado criollo de aproximadamente 110 cabezas, y otra cantidad no determinada en el IDIAF. Este ganado está siendo sometido a selección para encontrar los individuos con mejores características lecheras, en cuanto a volumen, contenido de grasa y sólidos, hábitos de ordeno de la vaca, capacidad reproductiva, etc.


Importancia de preservar y fomentar el ganado criollo lechero dominicano.

Es un ganado genéticamente Bos Taurus, pero ninguna otra raza bovina esta tan bien adaptada a nuestro clima como el ganado criollo, de ahí su importancia para ser usada en programas de cruzamiento con otras razas más productivas, sobre todo, con razas lecheras europeas.

Mediante selección, se han encontrado ejemplares de vacas criollas que producen leche con contenido de sólidos que superan a las razas lecheras europeas, por lo que es una herramienta de mucha utilidad para obtener vacas mestizas de alta calidad adaptadas a nuestro clima, mediante cruzamiento. Incluso, este ganado criollo lechero dominicano puede dar origen a una nueva raza, mediante la hibridación con alguna raza europea, que pudiera ser con Holstein, Jersey, Pardo Suizo, Ayrshare, etc.

El marketing nos está llevando a creer todo lo que se dice en cuanto a las razas lecheras que más nos convienen, y muchos ganaderos se están dejando llevar de la moda. Vemos como se subastan ejemplares de razas lecheras de moda (que no quiero mencionar) por miles de dólares americanos como si se le hubiera perdido el respeto al dinero, solo por el efecto de la publicidad y el desconocimiento de los ganaderos. Pero la verdad es que mucho de lo que se dice sobre esas vacas prodigiosas es solo un sueño, o una fantasía, alimentada por la publicidad engañosa, o por la ignorancia de muchos ganaderos.

La verdadera vaca lechera que necesitamos debe ser una solución dominicana, formada 100% con genes europeos, entre razas adaptadas y razas lecheras europeas. Ejemplo: 1) Criollo lechero + Jersey.  2) Senepol + Jersey.  3) Romana rojo + Holstein.  4) Senepol + Holstein.  5) Criollo + Ayrshire.  6) Romana Rojo + Pardo Suizo, etc.

Es importante que genéticamente nuestra vaca lechera sea 100% europea, esto garantiza periodos de lactancia más largos y uniformes, lo que es muy difícil de lograr con el mestizaje de alguna raza cebuina, como Gyr, Brahman, Guzera, etc.

Menciono la raza Romana Rojo (que genéticamente es parcialmente cebuino) como posible alternativa para cruzamiento con ganado lechero especializado, por su alta resistencia a nuestro medio ambiente, a alimentarse con cualquier cosa, su alta fertilidad y su influencia del ganado criollo dominicano. Además en nuestro país hay buena experiencia con el mestizaje de esta raza con ganado lechero europeo.

Los ganaderos debemos apoyar los esfuerzos que están haciendo el CIMPA y el IDIAF para el rescate, fomento e investigación de todas las posibilidades que tiene nuestro ganado criollo dominicano, que constituye la esperanza de que los dominicanos tengamos una verdadera vaca lechera que responda a nuestras necesidades productivas y reproductivas, que sea capaz de alimentarse con los recursos forrajeros que tenemos y podemos sustentar a lo largo del tiempo.

A continuación, fotos tomadas al ganado criollo lechero dominicano del CIMPA, en visita realizada en julio 2014.


Por:
Miguel Ceballos Pouerie.

Ganadero.


FOTOS GANADO LECHERO CRIOLLO DEL CIMPA (SANTIAGO, REP. DOMINICANA)

















viernes, 11 de julio de 2014

LINEAMIENTOS PARA ESTABLECIMIENTO DE SISTEMAS SILVOPASTORILES



                                                                                          
Metodología Utilizada

Para intercambiar opiniones sobre la implementación de sistemas silvopastoriles de tres estratos, árboles maderables, arbustos forrajeros y componente herbáceo, en el área de influencia de la Barrick Gold se han llevado a cabo reuniones con técnicos de ENDA DOMINICANA en primer lugar y posteriormente con productores, para motivarlos y discutir las opciones posibles.


Componente Forestal

El componente forestal de estos modelos es decidido mediante el diálogo entre técnicos de ENDA y los productores candidatos a recibir apoyo para esta tecnología.
Algunos productores prefieren sembrar estas especies maderables exclusivamente en  linderos. A estos se le recomienda sembrarlas a 0.50 a 1.00 m de distancia de la alambrada.
Las especies arbóreas más demandadas son teca (Tectonia grandis), caoba hondureña (Swietenia macrophyla) y Acacia mangium
Como parte del componente arbóreo se incluye samán (Samanea saman) producido en fundas grandes, para sembrarlo con alturas de más de 1 m como sombra en potreros, además de las plantas normales en fundas pequeñas comunes en los viveros.
Con el trasplante de matas grandes se afecta menos la rotación del ganado que mantiene el productor en el potrero.
El samán es preferido como árbol de sombra por la mayoría de los ganaderos dominicanos. Tiene la ventaja, que además de sombra y madera de alta calidad, produce follaje de buen valor nutritivo y sobre todo vainas de alto valor proteico y energético cuya producción coincide con la época seca.
La carencia de sombra en potreros puede disminuir la producción de leche hasta en un 35% en vacas de alta producción, además afecta la eficiencia reproductiva de manera significativa.
Las especies maderables valiosas existentes en fincas de productores deben protegerse, de igual manera  las que produzcan forraje de buena calidad como guácima (Guazuma ulmifolia), las tres especies de Arthocarphus  comunes en el país (buen pan, pan de fruta y jaca), etc.  La guácima, según evidencias recientes, contiene sustancias que ayudan a controlar parásitos gastrointestinales.


Componente Arbustivo

Las especies que se utilizan en estos trabajos son titonia (Tithonia diversifolia), morera (Morus alba), moringa (Moringa oleifera) y chaya (Cnidoscolus aconitifolius), de las cuales hay material de siembra disponible en el país.
Eventualmente se podrá incorporar cratilia (Cratylia argentea), a partir de semillas que podrían conseguirse a través del IDIAF.
Estas especies se multiplican en fundas plásticas y eventualmente pueden multiplicarse en bandejas para facilitar plantulitas a raíz desnuda a los productores.
Debe tomarse en cuenta que para alimentar una vaca con forraje suplementario de estas arbustivas durante una año se necesitan 500 plantas, lo que implica que 20  a 25% del área del potrero se tendría que sembrar del componente arbustivo.
El marco de plantación recomendable cuando se utilizan para corte es de 0.8 - 1.0 m x 0.25 – 0.50 m, si es para pastoreo 2.0 x 0.5 – 1.0 m. Como postes vivos se  recomiendan moringa, almácigo (Bursera simaruba) y piñón cubano (Gliricidia sepium), este ultimo para siembra en enero – febrero.


Componente Herbáceo

Una de las especies que más se usa en la zona y en el país es san ramón (Brachiaria decumbens CV Basilisk). Dado que esta especie contiene saponinas que pueden producir fotosensibilización en el ganado (en el país ha sido más frecuente en ovicaprinos), se han recomendado mas las sinaís mejoradas (Brachiaria brizantha CV Piata, Xaraes, MG-5, etc.), que contienen menos saponinas, además son de mayor rendimiento y calidad que san ramón y sinaí común (Brachiaria brizantha CV Marandu).
Hay un pasto nuevo recién liberado por EMBRAPA en Brasil, que pronto estará en el mercado nacional de semillas, que es más resistente a sequia que las demás especies utilizadas en el país: Brachiaria brizantha  BRS Paiaguás. Esta sinaí mejorada será recomendada en cuanto haya semillas disponibles, aunque se esperaría que las semillas cuesten un 30% más que las demás sinaís mejoradas.
Como componente herbáceo y cobertura se ha estado utilizando maní perenne (Arachis pintoi), tanto dentro de potreros como entre las arbustivas.  En estas últimas con el objetivo de mejorar la fertilidad del suelo, controlar malezas y aumentar la oferta forrajera en cantidad y calidad. El maní es leguminosa, titonia, moringa, morera y chaya son de familias que no fijan N del aire.
Para aumentar la oferta forrajera en calidad y cantidad, se pueden sembrar entre las arbustivas leguminosas anuales de alto rendimiento como frijol terciopelo (Mucuna pruriens), caupí (Vigna unguiculata), canavalia (Canavalia ensiforme).
Desde el inicio del establecimiento las arbustivas se podrían consociar con leguminosas perennes como kudzú (Pueraria phaseoloides), clitoria (Clitoria ternatea), cuando haya semillas disponibles en el mercado nacional.
Recientemente se ha incorporado al sistema la siembra entre las arbustivas de la leguminosa herbácea estilosantes campo grande (mezcla comercial de Stylosanthes capitata  y Stylosanthes macrocephala) de la que hay un poco de semillas disponibles en el mercado nacional



Previsión Para Época Seca

Para disponer de forraje en abundancia en época seca, sobre todo en las fincas productoras de leche, se ha promovido la siembra de caña de azúcar.
La caña con adición de nitrógeno no proteico al 1% (urea y sulfato de amonio en proporción 9:1) más los arbustos forrajeros es una de las opciones de bajo costo disponible para pequeños y medianos productores.
Esta tecnología es más económica y práctica que la conservación de forraje en forma de ensilaje, heno o henilaje tradicionalmente recomendada por técnicos y productores.
Los ganaderos que deseen sembrar hierba de corte podrán sembrar king grass o eventualmente el clon cubano OM-22 (hibrido de Pennisetum purpureum) que fue introducido por el CEA recientemente desde México.
Este clon cubano es la hierba de corte de mayor rendimiento en clima tropical, superior a los anteriores clones cubanos CT-115 y CT-169, todas aptas para pastoreo. OM-22, también llamada Cuba 22 es además superior a maralfalfa, camerún (merker morada) y demás híbridos de este género.
Para aumentar la oferta forrajera en calidad y cantidad, al final de la época de lluvias, octubre – noviembre, se ha recomendado la siembra entre las arbustivas de leguminosas anuales de alto rendimiento frijol terciopelo (Mucuna pruriens), caupí (Vigna unguiculata) y canavalia (Canavalia ensiforme).
Estas leguminosas anuales son también una opción recomendable para los ensilajes de maíz y sorgo a fin de aumentar su rendimiento y calidad proteica, que es su limitante principal.
La mucuna es utilizada por los ganaderos de Nicaragua y de otros países de Centroamérica para reducir el uso de alimentos concentrados.
La canavalia y el caupí han sido consociados con maíz y sorgo para ensilaje en una finca de La Gorra, en la línea noroeste.


Lidio Martinez Cairo
18 de Junio del 2014


lunes, 9 de junio de 2014

CALIDAD DE  LA CARNE BOVINA EN LA REPÚBLICA DOMINICANA.

Es una tendencia a nivel mundial que las personas prefieran productos de calidad, esto en la medida que van mejorando su nivel de vida, y la República Dominicana no es la excepción. Con el aumento del turismo y del poder adquisitivo de muchos dominicanos que visitan frecuentemente los buenos restaurantes, nuestro país se ha convertido en un gran importador de cortes de carne de buena calidad, que se caracterizan por la terneza y buen gusto.

Toros Senepol, Hacienda El Mamey.
Los ganaderos dominicanos, en los últimas seis décadas nos hemos familiarizado tanto con las razas cebuinas y sus cruces que entendemos que es la única opción viable como ganado de carne en nuestro país, tal vez por tradicionalismo o por ignorancia.  Pero este tipo de ganado solo produce volumen, su carne  no es tierna ni produce marmóreo, o sea, es dura y poco gustosa. Es una carne que en los países acostumbrados a comer carne de buena calidad es utilizada para fabricar hamburguesas y embutidos, debido a que esta no reúne los parámetros de calidad que exige la población.

domingo, 5 de enero de 2014

RAZA BEEFMASTER.


Vivimos en un mundo cada vez más globalizado, donde hay que ser eficiente para prosperar en cualquier actividad económica donde incursionemos, y la ganadería no es la excepción.  Pero a la ganadería se le acusa de contribuir grandemente al calentamiento global, a través de los gases emitidos por el ganado, que provocan el efecto de invernadero. En otras palabras, se acusa la actividad ganadera de ser un importante promotor del daño al medio ambiente.
Según la FAO, la actividad ganadera es responsable del 18% de los gases de efecto invernadero (GEI) que se emiten a la atmósfera, cifra que está por encima de las emisiones del sector transporte.  

Si se incluyen las emisiones por el uso y cambio de la tierra, el sector ganadero es responsable del 9% del CO2 procedente de las actividades humanas.  Pero el porcentaje es más elevado cuando se trata de gases con efecto invernadero más peligrosos como el óxido nitroso, que procede del estiércol y es 296 veces más perjudicial que el CO2.
Además, es responsable del 37% de todo el metano producido por la actividad humana (un bovino adulto de 500 kilogramos de peso eructa diariamente un promedio de 200 a 250 litros de gas metano), gas que es 23 más veces más perjudicial que el CO2 y que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes.  A ello se añade el 64% del amoniaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.
Según proyecciones, para el 2050 la actividad pecuaria tendrá que duplicar la cantidad de leche y carne producidas en el año 2000, lo que significa un gran desafío para los ganaderos y la humanidad en sentido general. 

QUE SIGNIFICA TODO ESTO?

Que tenemos que aprender a producir más con menos, o sea, que tenemos que mejorar nuestras pasturas, utilizarlas en su mejor estado vegetativo, fomentar las razas bovinas con mayor eficiencia alimenticia, mejorar el control de enfermedades que puedan retrasar su desarrollo, de tal manera que nuestros bovinos sean capaces de producir mayor cantidad de carne y leche en menor tiempo y espacio.