Siempre ha
sido una tendencia de los nuevos ganaderos que se inician en la actividad ganadera, y por
qué no decirlo, de muchos ganaderos tradicionales, de enfocarse en las razas que
desean trabajar sin antes pensar en el tipo de alimentación que demandara su
ganado.
No existe raza alguna que pueda
producir eficientemente sin una alimentación adecuada, y mucho menos las razas
mejoradas de alto rendimiento. Existen muchas fuentes de alimentación para el
ganado, pero la más económica la constituye el pasto (todas sus variedades),
las leguminosas.
Siempre la
gente me pregunta sobre cual raza elegir, pero muy pocas veces me hablan sobre
que pasto tienen y cual sembrar, sin una buena pastura nunca habrá una buena
ganadería, es mas, mientras más productiva sea la raza los resultados serán
peores si no se dispone de una buena pastura.
Si lo que se dispone es de
potreros con pasto natural o pasto mejorado ya degradado, el ganado que mejor
se comporta en esas condiciones es aquel que existe en la misma zona, que se ha
logrado adaptar a tal situación, que aunque es menos productivo es la mejor
opcion. Ningún animal expresara su potencial productivo si no está debidamente
alimentado, por lo que las razas adaptadas constituyen la mejor opción hasta
tanto no tengamos buenos potreros con pastura mejorada.
PLANIFICANDO
LOS POTREROS.
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| Hacienda El Mamey, Higuey, RD. |
Para lograr
una buena pastura, que perdure por muchos años, es necesario subdividir la
finca en la mayor cantidad de potreros que sea posible, tomando en
consideración la topografía, fuentes de agua, calidad del terreno, régimen de
lluvias, etc.
Lo ideal es tener tantos potreros como sea necesario para que la
ocupación sea de un día, con descanso de 30 a 45 días, dependiendo de la
estación del año. De no ser posible este objetivo, debemos lograr que la
ocupación nunca sea superior a 6 o 7 días.